De un tiempo a esta parte es habitual ver a personas desesperadas ante el ordenador, observando como parece que éste se ha vuelto loco. Ventanas que se abren y se cierran, la página del buscador secuestrada, en fin, un caos.
El caso es que todo el mundo asegura que no ha hecho nada raro y que no es culpa suya. En realidad es, y no es, cierto: me explico, inicialmente hemos empezado nosotros una descarga, plenamente conscientes, pero llegado un momento pasa algo y la cosa se descontrola.
El problema viene porque, cada vez más, se realizan acuerdos comerciales y de estrategias entre diferentes servicios y aplicaciones, aprovechando, por ejemplo, grandes portales de descargas, tipo Softonic. La gran competencia existente y la crisis económica, ha obligado a realizar todo tipo de acuerdos.
Pero vamos con un caso concreto. Necesitamos un determinado programa, nos vamos a Softonic, por ser de los más conocidos, y una vez elegida dicha aplicación iniciamos la descarga. Lo que primero se descarga no es el propio programa sino un instalador propio del portal, en el cual antes de llegar a la propia descarga que nos interesa, nos van apareciendo diferentes pantallas donde se nos «recomiendan» otros productos, que, vienen con las casillas marcadas por defecto. Ese momento es el punto crítico donde, si no nos fijamos y vamos aceptando pantallas, acabaremos en ese caos de ventanas y secuestros de páginas.
No es nada ilegal pues te dan la opción de desmarcar la opción de instalación de dichos servicios, lo que pasa, que ante tanta información, las prisas o la poca práctica, te acaban colando lo que quieran.
Las soluciones una vez «hemos caído», son diferentes según el tipo de aplicaciones y acciones que nos han instalado. Puede pasar por la simple desinstalación de programas, desde el panel de control, hasta la necesidad de utilizar medios más expeditivos para la eliminación de cierto «malware» (aplicaciones o programas maliciosos).
Como consejo final, fijémonos en lo que hacemos mientras descargamos programas, sobretodo de portales «supermercado» de aplicaciones (y en general de cualquier descarga). Siempre que dudemos de algo, no sigamos. Y ante cualquier ventana sospechosa que aparezca hagamos una captura de pantalla o tomemos nota, y comuniquémoslo a un profesional. (Nota aclaratoria: hablamos siempre de descargas legales de sitios legales, las descargas ilegales, aparte de su ilegalidad, pueden llevar consigo problemas más graves para nuestro sistema informático que lo explicado aquí)
Carlos Gómez Cacho
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