¿Qué prefiero seguridad o funcionalidad?

Seguramente nunca nos habremos planteado una pregunta así ante nuestro ordenador, nuestra tableta o nuestro móvil. Pero, quizás, en algún momento, al oír una noticia, por ejemplo, sobre un hacker que ha entrado en una empresa conocida y capturado datos o los ha dejado al descubierto para todo el mundo, o te han dicho que ojo con el Whatsapp que no es seguro. En ese momento, quizás, te de un escalofrío y pienses: ¿pero esto no era seguro?. Pues sí, y no.

Hoy en día se dispone de la tecnología para tener y preservar nuestros datos y privacidad, pero muchas veces choca con el hacernos la vida imposible. Veamos un ejemplo muy extendido, y en el que todos hemos coincidido en mayor o menor grado. Se trata de las contraseñas (seguro que ya has esbozado una sonrisa porque ya sabes de qué va). Así es, qué claves utilizamos para proteger nuestro correo, cuentas bancarias, servicios en la Nube, etc., pues las más fáciles para poder recordarlas (nombres de hijos, cónyuges, mascotas, etc), y esas precisamente son las más vulnerables. Realmente para que esas contraseñas sean seguras deberían tener al menos 12 caracteres e incluir letras, mayúsculas y minúsculas, números y signos de puntuación, algo como WklN78%9;2qA, fácil de recordar ¿verdad?. Entonces ¿qué hacemos, utilizamos claves como la anterior, casi invulnerable, o seguimos con el nombre de nuestro gato?. En este caso, quizás lo más sensato sea hacer un término medio, o también recurrir a la tecnología que nos brinda aplicaciones y servicios que nos ayudan a crear y conservar el gran número de contraseñas que tenemos que utilizar hoy en día. Al menos, hay que intentar erradicar las hojas de papel y los post-it llenos de usuarios y contraseñas.

Otro ejemplo significativo. Todos, prácticamente, utilizamos móviles, ¿cómo protegemos la información que llevamos dentro?, ¿qué medidas hemos adoptado por si lo perdemos, nos lo roban o se estropea?. Y, además, ¿lo utilizamos de forma personal o llevamos datos profesionales?. La primera precaución sería tener un pin, clave u otro sistema de entrada al móvil. Lo siguiente sería tener nuestros contactos sincronizados automáticamente con servicios como Gmail, Hotmail, etc, si utilizamos además el correo. Las fotografías también se pueden sincronizar de forma automática con Dropbox, por ejemplo, que nos sirve además para acceder a nuestros datos en cualquier momento. También las diferentes marcas y sistemas operativos tienen opciones para guardar copias de seguridad de nuestra información en la Nube, localizar el dispositivo, borrar todo el contenido a distancia, etc.

En realidad existe todo un sinfín de posibilidades para estar protegidos y a la vez ser operativos, sólo es cuestión de conocerlas. Pero sobretodo la seguridad empieza en uno mismo, es decir, en cómo utilizamos la tecnología. De eso hablaremos en otra ocasión. Un último consejo, es conveniente tener guardado el IMEI del dispositivo (su DNI), el cual podéis averiguar, entre otras formas, escribiendo *#06#. Os puede ser útil para recuperarlo o bloquearlo.

Carlos Gómez Cacho

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